Señales emocionales y físicas que conviene observar
La irritabilidad, el cansancio constante, el insomnio, la tensión corporal y la preocupación anticipatoria pueden indicar que la situación laboral está teniendo un impacto significativo. En algunos casos también pueden presentarse ataques de pánico, fobias relacionadas con determinadas situaciones de trabajo o problemas de conducta, como impulsividad, aislamiento o respuestas agresivas ante conflictos cotidianos.